Introducción
Los desarrollos tecnológicos y la fluidez de transmisión de la información han llevado a que con frecuencia se denomine a nuestra sociedad como “la sociedad de la información” (Daniel Bell, 1976). La influencia de los avances de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información (NTIC) vinculados a la educación y a la investigación se está desarrollando de modo exponencial.
La sociedad de la información y el conocimiento, junto con el progreso tecnológico está generando nuevos modos de aprender, conocer, enseñar e investigar y esto se puede observar en todos los niveles de la educación formal, especialmente en los niveles superiores, así como también en la formación profesional y técnica.
En esta sociedad de la información y la comunicación, las organizaciones capaces de aprender y de producir conocimiento son las que perduran y evolucionan. Para el logro de dichos procesos las mismas han diseñado diferentes dispositivos.
Cabe aclarar que, dada la formación personal orientada a la educación, se parte de una concepción del dispositivo como medio, recurso didáctico-pedagógico.
Sin embargo, el actual contexto físico virtual de la organización universitaria ha llevado a cuestionarse sobre sus posibilidades para el aprendizaje como tal.
En este sentido, surge la necesidad de indagar sobre que significa la noción de dispositivo en este nuevo contexto físico-virtual donde se configuran nuevos recursos de interacción a través de redes sociotécnicas.
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